Metodología de la excavación
LA EXCAVACIÓN ARQUEOLÓGICA
La metodología y las técnicas que se emplean en una excavación arqueológica se deciden en función del tipo de yacimiento, de su problemática particular, así como de los objetivos del proyecto (científicos, formativos y de difusión entre otros). Además, hay que tener en cuenta el tiempo y los recursos materiales y humanos disponibles, siendo una exigencia maximizar la relación entre la información obtenida y los recursos empleados. Uno de los principales problemas de una excavación arqueológica es el desconocimiento de la realidad con la que nos encontraremos, por lo que es indispensable adoptar estrategias que nos hagan posible documentar e interpretar con precisión todos sus elementos y someter a las técnicas y la metodología de excavación de excavación en un constante feedback con el objetivo de ajustarlas a la realidad del yacimiento y del grupo humano que interviene.
La técnica de excavación que aplicamos en el caso concreto del yacimiento de "Els Closos de Can Gaià" es la que el equipo de la Universidad de las Illes Balears ha ido desarrollando desde sus inicios en el año 1996.
Esta técnica tiene como objetivo principal la documentación de las variables espacial y temporal del yacimiento y se basa en la aplicación del llamado Método Harris (Harris 1991), desarrollado en la arqueología urbana británica en los años 70 'y que ha convertido en el método más utilizado en todo el mundo, donde los objetivos fundamentales son la identificación y documentación de las diferentes unidades estratigráficas (UE) (definidas como las acciones deposicionales mínimas que se pueden identificar a un yacimiento), además de las relaciones establecidas entre ellas (matriz Harris). Esta estrategia se completará con la documentación de la distribución microespacial los artefactos y ecofactos en estas UE, mediante el uso de una Estación Total topográfica, siguiendo las corrientes procedentes de la escuela francesa de arqueología paleolítica, y en concreto a Laplace- Meroc (1972).
Además de estas dos estrategias básicas se empleará también el concepto de "conjunto arqueológico", que nos ayudará en la interpretación del yacimiento excavado. La definición de conjunto arqueológico no puede ser nunca exacta ya que se trata de una categoría principalmente interpretativa. Con este término nos referimos a cualquier agrupación de material que los arqueólogos o arqueólogas consideren que es reflejo directo del contexto sistémico. Por ejemplo, un conjunto arqueológico sería un conjunto de huesos en conexión anatómica, un conjunto de fragmentos cerámicos que pudieran formar parte del mismo vaso, etc. Esta figura es de gran ayuda para definir la integridad de las UE.
Esta, es la filosofía básica de la propuesta arqueológica de los equipos formados y vinculados con la UIB. Este sistema ha mostrado su valía en los diferentes proyectos gestionado por este grupo: Dolmen de S'Aigua Dulce (Artà), Biniparratx (Menorca), Cueva del Pas (Menorca), Son Ferrer (Calvià), Puig de Sa Morisca (Calvià ) o Closos de Can Gaià (Felanitx).
1. La documentación de los contextos arqueológicos.
La recogida de información, además de hacerse mediante distintas fichas de registro, se completa con la realización de planimetrías y secciones de las diferentes unidades estratigráficas y una exhaustiva documentación fotográfica. A todo esto se añade la redacción del diario de excavación, herramienta básica del proceso de documentación e interpretación de los contextos arqueológicos, y donde se consignarán todos los trabajos realizados, las impresiones personales de todas las personas implicadas en el trabajo, así como las sucesivas y, a menudo, efímeras interpretaciones de las diferentes partes que conforman el yacimiento.
a. Fichas y archivo de unidades estratigráficas.
La documentación de las UE se hará mediante una ficha de descripción adaptada a la realidad arqueológica de los yacimientos prehistóricos de las Baleares que se ha diseñado desde el Laboratorio de Prehistoria de la Universidad de las Islas Baleares. El diseño de esta ficha contempla la posibilidad de integrar toda la información a una base de datos.
La identificación y documentación de las UE, y entre ellas especialmente las sedimentarias, é una de las tareas más importantes y complicadas de las estrategias de excavación que se fundamentan en el método Harris. Es por ello que este trabajo necesita de unos protocolos de actuación bien definidos. En nuestro caso, la identificación de las UE sedimentarias consta de dos acciones distintas: la primera, es la identificación en el campo, donde se consignan una serie de características siguiendo la ficha antes señalada, la segunda tendrá lugar en el laboratorio y, por tanto, es necesario recoger una serie de muestras de los sedimentos para crear un archivo.
Se procederá a recoger dos muestras de sedimentos, siempre evitando las interfaces, procurando que no haya contaminaciones procedentes de otros UE. Una primera muestra de 150-200g que servirá para archivarla y, una segunda muestra de unos 500g que servirá para realizar las diferentes analíticas. De estas muestras se documentará la situación exacta de donde se recogió mediante la Estación Total. En caso de que el sedimento esté húmedo se secará para evitar la formación de hongos.


Modelo de ficha empleado en Els Closos de Can Gaià (Año 2009)
b. Fichas e inventarios de registro.
Todos los artefactos y ecofactos que se encuentren en el yacimiento, independientemente de su naturaleza, se identificarán con una ficha. Esta ficha se hará utilizando como soporte un depresor, los que se emplean en medicina, en el que se escribirá con un bolígrafo de punta fina. La adopción de esta estrategia tiene como objetivo que no se pierda la información, cosa que con las tradicionales etiquetas de cartulina ocurría frecuentemente.
La ficha de identificación debe contener los siguientes campos:
1. Yacimiento y año de la campaña (siempre).
2. Unidad estratigráfica (siempre).
3. Número de inventario (siempre).
4. Fecha de extracción del material (siempre).
5. Conjunto arqueológico (si procede).
6. Observaciones (si procede). En este último campo se pueden anotar todos aquellos datos referentes al material que se consideren significativos: contexto en el que se encontró, estado de conservación, necesidades de conservación, etc.
Imagen de etiqueta.
Además, se realizará un inventario donde se consignará toda la información de todos los materiales que se vayan recogiendo. Este inventario tiene los mismos campos que la ficha de identificación más toda una serie de campos necesarios para las tareas de laboratorio.

c. Inventario de fotografías.
La gran cantidad de fotografías que se harán con el objetivo de documentar al máximo el proceso de excavación, hace necesaria la realización de un inventario fotográfico con el fin de poder identificar y clasificar correctamente toda esta documentación además de poder acceder a ella en el menor tiempo posible. Este inventario debe contener los siguientes campos:
1. Número de fotografía: número correlativo empezando desde 0.
2. Persona que realiza la fotografía.
3. Descripción: este campo es el más importante de todos. Se realiza una breve descripción del elemento fotografiado (zona, proceso realizado, UE, material, etc.)
4. Orientación de la fotografía: croquis del área que comprende la fotografía y del lugar desde donde se ha hecho la fotografía.
5. Fecha de realización de la fotografía (dd / mm / aa).

d. Diario de excavación.
En el diario de excavación se deben recoger todos los trabajos que se hacen, todos los datos interesantes así como las impresiones personales de todas las personas implicadas en el trabajo así como las sucesivas y, a menudo, efímeras interpretaciones de los diferentes elementos que componen el yacimiento. Todo ello debe ir bien acompañado de material gráfico, croquis, dibujos, fotografías (se apuntará el número de inventario correspondiente) además de cualquier dato que se considere relevante para el desarrollo de la excavación. Uno de los elementos principales que hay que apuntar son los trabajos pendientes, este apartado, en la medida de lo posible se apuntarán en rojo para facilitar que no se olviden. El diario es uno de los elementos más importantes de la documentación. Por este motivo se ha hacer diariamente y, a ser posible, el mismo yacimiento, y de la manera más detallada posible.


Ejemplos de anotaciones en el diario de campaña
e. Planimetría y secciones.
El dibujo arqueológico es uno de los elementos más importantes del proceso de documentación del registro arqueológico. No sólo refleja con exactitud todo lo que aparece la excavación, sino que, en muchos casos, se convierte en una referencia indispensable, debido a la propia naturaleza de la excavación, que conlleva la desaparición de los contextos estratigráficos a medida que esta avanza.
Este trabajo se realiza, normalmente, a lápiz sobre papel milimetrado, lo que obliga, con posterioridad, a recalcar-sobre papel vegetal a tinta. Una vez pasado a papel vegetal y entintada, la planimetría está lista para ser escaneada y digitalizada.
Plantas.
Estructuras – 1:20
Detalles - 1:10
Unidades estratigráficas - 1:20, planta superior y planta final.
Secciones.
Estructuras – 1:20
Unidades estratigráficas - 1:20, sección inicial y sección final.
2. El proceso de excavación.
a. Excavación para unidades estratigráficas (UE).
La excavación del yacimiento se hace, como ya se ha dicho, utilizando el método Harris. Esto supone que los trabajos deben ir destinados a la localización, determinación y posterior excavación de las diferentes UE. En este proceso debe ponerse especial atención a las relaciones entre las diferentes UE ya que serán éstas las que nos permitirán reconstruir la secuencia cronológica del yacimiento mediante la creación de una matriz Harris.
La excavación de las diferentes UE debe hacer de la más moderna a la más antigua. Se comenzará con la determinación de la UE en superficie, intentando encontrar sus límites. Una vez delimitada abrirá una ficha dándole un número correlativo y se procederá a una primera documentación gráfica (fotos más delimitación de su área inicial con la Estación total). A continuación se comenzará su excavación procurando documentar este proceso con el mayor cuidado posible: documentación gráfica, recogida exhaustiva de material y de muestras para analíticas, relaciones estratigráficas con las otras UE,... procurando revisar su ficha de manera constante.
b. Documentación de la variable espacial.
Como ya hemos adelantado el método Harris se combinará con la localización espacial de los materiales presentes en cada una de las UE. La localización espacial de los materiales es una herramienta indispensable para poder interpretar estas ya que nos permite deducir diferentes aspectos, entre los que destacan la determinación de la integridad de las UE, es decir la proximidad entre el contexto sistémico y el arqueológico (Schiffer 1972 ) o la caracterización interna de las UE, algo especialmente interesante en UE de grandes dimensiones o de características concretas como puede ser un suelo de habitación donde un buen estudio microespacial nos puede ayudar a inferir diferentes áreas funcionales.
Como ya se ha comprobado en otras excavaciones tareas de localización de todos los materiales encontrados en un yacimiento puede ser una tarea que llegue a colapsar el sistema de excavación. Como ya hemos dicho antes un buen sistema de excavación es aquel que conjuga con sabiduría los recursos (humanos, materiales y el tiempo de ejecución) para conseguir al máximo sus objetivos, es por ello que la estrategia de localización de material debe ser flexible evitando que colapse el sistema. De esta manera no se pretende localizar tridimensionalmente absolutamente todo el material sino que se situará sólo aquel material relevante. La pregunta a responder es, pues, que se entiende como material relevante? La relevancia o no de un material cualquiera vendrá determinada principalmente por su naturaleza y por las características del contexto en el que está inserto. Los codirectores del proyecto han de consensuar las características esenciales (medidas, conservación, tipo...) de cada uno de los tipos de materiales (cerámica, fauna, carbones,...) con los especialistas que la estudiarán teniendo en cuenta las preguntas a responder y los recursos disponibles. También se considerará no relevante todo aquel material recuperado a la hora de purgar el sedimento excavado. El requisito indispensable debe ser que una UE determinada tenga sólo una estrategia de localización de material, y que esta estrategia quede registrada en la ficha de UE. De esta manera se garantizará la coherencia a la hora de analizar y comparar los materiales presentes en las diferentes UE.
En caso de que un material sea considerado no relevante se depositará en una bolsa general de UE separándolo por su naturaleza. Estas bolsas deberán llevar una ficha de registro que indique el número de UE y el tipo de material.
3. Protocolos específicos de recogida de artefactos y ecofactos.
a. Extracción del material.
El material se irá recogiendo a medida que vaya quedando en la superficie teniendo en cuenta que si es relevante deberá ser haber localizado con la estación total y será depositado en una bolsa individual junto con su ficha de registro. Esta irá dentro de una bolsa más pequeña para evitar que la tinta contamine el material y que la ficha no se deteriore.
Todo el sedimento que se excavarán se purgará con una criba de tamaño medio. Esta acción tiene como finalidad la recuperación de todos los elementos, en principio de reducido tamaño, que hayan podido pasar desapercibidos en el momento de la excavación.
b. Almacenamiento.
Como regla general:
Todo el material se depositará en una bolsa individual junto con su ficha de registro. Esta irá dentro de una bolsa más pequeña para evitar que la tinta contamine el material y que la ficha no se deteriore. Los carbones se introducirán en papel de aluminio antes de introducirlos en su bolsa de plástico para evitar su fragmentación.
Todos los materiales, acompañados por sus fichas de registro se separan por tipo y por UE y se almacenarán dentro de cajas de cartón. En un lateral exterior de estas cajas se aferrará una etiqueta donde se consignará la / s UE que hay dentro y el tipo de material. Estas cajas se guardarán en el laboratorio de Prehistoria de la Universidad de las Illes Balears, donde se tiene previsto realizar todos los estudios de las fases II y III.
Se prestará especial atención a todo aquel material frágil. Se adoptarán todas las medidas necesarias para evitar la degradación de los materiales. Estas han sido consensuadas con una restauradora vienen detalladas en el plan de conservación.
c. Protocolos específicos de recogida de artefactos y ecofactos.
i) Cerámica
El material cerámico, una vez extraído, será almacenado por unidades estratigráficas en el mismo yacimiento, para facilitar su posterior procesado en el laboratorio. En los casos en que la cerámica requiera un tratamiento especial in situ, se atenderá a las orientaciones del especialista explicitadas en el plan de conservación.
En caso de contenedores cerámicos con restos de sedimento o materias orgánicas en su interior, su contenido no será excavado, sino que se recuperará para hacerlo en el laboratorio y proceder a estudios de contenidos y definir el uso al que estaban destinadas estas piezas.
Si algún recipiente cerámico se encuentra intacto pero presenta fracturas, se dejará la tierra que contenga, como en el caso anterior, para así proporcionarle sujeción. Para su extracción se seguirán los protocolos definidos en el plan de conservación.
ii) Carbones y semillas
La extracción de los restos antracológicas no es muy diferente respecto extracción de otros materiales del yacimiento. Se tendrá en cuenta la necesidad de extraerlos con pinzas, así como la utilización de papel de aluminio como envoltorio y de botes herméticos para su almacenamiento, para evitar, en la medida de lo posible, su contaminación.
Al mismo tiempo, aproximadamente un 20% del sedimento de cada unidad estratigráfica (1 de cada 5 cestas), será purgado por sistema de flotación con el fin de recuperar todos los restos dispersos que pueda contener. El objetivo de este sistema es el de la recuperación del máximo de información paleobotánica procedente de macrorrestos vegetales que pueda contener el yacimiento. Se ha comprobado la necesidad de este tipo de estrategia para obtener resultados estadísticamente fiables. Este mismo protocolo servirá para la recolección de otros restos como las semillas u otros restos de frutos. Además, en casos concretos donde la UE sea de gran extensión y pueda ser relevante su distribución espacial, para reflejar el contexto sistémico (p.ej. un suelo de habitación), se tomarán muestras de diferentes puntos para analizar posibles áreas diferenciadas.
iii) Restos óseos
Los restos óseos, y concretamente las faunísticas, son uno de los restos más abundantes en los yacimientos de esta época. Por esta razón es necesario establecer criterios de relevancia. Estos criterios se han de consensuar con el especialista que se encargue de su estudio.
En el caso de los elementos óseos susceptibles de emplearse para dataciones radiocarbónicas, se favorecerá el uso de huesos compactos como, por ejemplo, los baquetones. Se procederá a actuar como con los carbones.
En los casos en que los restos óseos requieran un tratamiento especial in situ, se atenderá a las orientaciones del especialista explicitadas en el plan de conservación.
iv) Metales
A la hora de extraer los restos metálicos, se deben seguir, generalmente, las mismas recomendaciones que para la extracción de cerámica y también se emplea la misma ficha de identificación que en este caso. Se opta por no extraerles hasta que sean estudiados por un especialista, por lo que se procede a su almacenamiento ateniéndose a las indicaciones de la restauradora explicitadas en el plan de conservación.
v) Material lítico
La extracción del material lítico no conlleva la necesidad de llevar a cabo un protocolo específico. Se hace siguiendo el mismo proceso que en el caso de la cerámica y utilizando la misma ficha de identificación. En la gran mayoría de casos, el material lítico se suele encontrar en buenas condiciones y, previsiblemente, no será necesario efectuar una limpieza ni almacenamiento especial.
En el caso concreto de elementos macrolítico se pone especial atención a aquellos que estén en posición original. El protocolo contempla la recogida de sedimentos que estén en contacto con el artefacto para su posterior análisis en laboratorio (polen, fitólitos,...)
En los casos en que el material lítico requiera un tratamiento especial in situ, se atenderá a las orientaciones del especialista explicitadas en el plan de conservación.
vi) Muestreo a realizar análisis polínicas y de fitólitos.
El protocolo de muestreo condicionará enormemente los resultados de los análisis paleobotánicos así como las posibilidades de superar problemas tafonómicos. Asimismo, se recomienda la presencia del especialista en el yacimiento en todo momento y especialmente a la hora del muestreo.
Se propone una estrategia de muestreo horizontal sistemático. Esta estrategia ofrece la misma información que el perfil estratigráfico con la ventaja de que el sedimento es siempre fresco al momento del muestreo. Se procederá a la recogida de 50 a 100 gr. de sedimento para cada cuadro y para cada cambio sedimentario que se produzca. Las muestras se dividirán en dos, una para fitólitos y otra para análisis polínicos.
El protocolo a seguir consistirá en la limpieza superficial del sedimento con un pincel. A continuación, se recogerá la cantidad necesaria de sedimento con una espátula, limpiada con agua destilada antes de cada toma de muestra. El sedimento se guardará en una bolsa de plástico hermética que a su vez se introducirá en otra bolsa igual para evitar su rotura y contaminación. Todas las indicaciones de la procedencia de la muestra se anotarán en el cuaderno de muestras ya la propia bolsa.
vii) Geoarqueología: análisis de los sedimentos arqueológicos.
Podemos diferenciar dos tipos principales de análisis que requieren protocolos de muestreo diferenciados:
- Muestras para análisis de composición de sedimentos (granulometrías, Calcimetrías, difracción de RX, fosfatos, cromatografía de gases...). Se procederá a la recogida de 5 muestras de unos 75gr. de sedimento cada una por UE. En el caso de UE donde la distribución espacial pueda reflejar el contexto sistémico se tomarán varias muestras en diferentes puntos. El protocolo a seguir consistirá en la limpieza superficial del sedimento con un pincel. A continuación, se recogerá la cantidad necesaria de sedimento con una espátula, limpiada con agua destilada antes de cada toma de muestra. El sedimento se guardará en una bolsa de plástico hermética que, al mismo tiempo, introducirá a otra bolsa igual para evitar su rotura y contaminación. Todas las indicaciones de la procedencia de la muestra se anotarán en el cuaderno de muestras ya la propia bolsa. La situación exacta de la muestra se localizará con la estación total.
- Muestras para estudios micromorfológicos. El muestreo consiste en la extracción de bloques de sedimento no perturbado. Estas muestras se recubren con yeso garantizando así la conservación de la estructura original. Las muestras deben ir bien embaladas y etiquetadas con una referencia que facilite la identificación posterior, también se anota la profundidad y el lugar de procedencia. Se sitúa la muestra en el perfil anteriormente dibujado. El muestreo se puede realizar en sección o en planta. Es imprescindible documentar la muestra con una descripción de la localización, orientación y polaridad y con una descripción sistemática de donde se ha realizado la extracción.