Nacimiento y motivaciones

CÓMO Y POR QUÉ SURGIÓ EL PROYECTO CLOSOS

En 1996 comenzó el Proyecto Closos. Hay que decir que sus inicios, como siempre lo son, fueron difíciles y que el Proyecto no hubiera salido adelante sin el trabajo ingente de sus directores, Bartomeu Salvà y Manel Calvo, y la ayuda de una serie de gente que creyó en él desde el comienzo. En sus inicios, el Proyecto Closos era muy diferente al presente pero, veremos, ya tenía buena parte de las características que lo convertirían en una intervención arqueológica de referencia tanto en Mallorca como en el Mediterráneo occidental. 

Si bien el Proyecto empezó a 1996, su raíz es un poco anterior. El yacimiento de Closos de Can Gaià ha sufrido a lo largo de su historia muchas agresiones que lo han destruido en parte. Pero, este proceso de destrucción se aceleró de forma exponencial a partir de la década de 1960. Este fue el momento en el que la isla de Mallorca se inserta dentro el fuerte desarrollo turístico y urbanístico que ha caracterizado a Europa desde el final de la II Guerra Mundial. Esto supuso una serie de importantes cambios socioeconómicos que han modificado por completo la fisonomía de nuestra sociedad en un tiempo muy rápido. Se ha pasado, en sólo 30 años, de una sociedad rural y agraria a una sociedad urbana y de servicios. Estos cambios, han comportado indiscutibles ventajas para la sociedad mallorquina pero también muchos problemas, debido a la velocidad y la falta de reflexión con la que estos procesos han tenido lugar. Entre estos problemas cabe destacar el fuerte y descontrolado crecimiento urbanístico que afectó de forma muy directa a nuestro patrimonio arqueológico, destruyendo para siempre muchos de yacimientos. 

El yacimiento de Closos de Can Gaià, no fue ajeno a este problema. En 1965 se construyó la carretera que une Portocolom y S'Horta de forma que destruyó parte del yacimiento. Desde este momento hasta la actualidad el yacimiento sufrió numerosos desperfectos menores que se volvieron más graves en la década de los 90'. Fue en verano de 1991 cuando se comenzaron unas obras que volvieron afectar de forma grave el yacimiento y concretamente afectó al Conjunto arqueológico IV. Una denuncia cursada por Bartomeu Salvà ante el Ayuntamiento de Felanitx, el Museo de Mallorca y la Conselleria de Cultura Educación y Deportes detuvo las obras que podrían haber llevado a la total e irreversible destrucción de todo el yacimiento. El principal problema es que ninguna institución puso los medios necesarios para evitar que esto volviera a suceder, de tal manera que en noviembre de 1992 volvió a suceder otro destrozo, este fruto de la colocación de unas tuberías. 

Estos hechos influyeron mucho a la hora de decidirse a comenzar el Proyecto Closos que en su inicio se planteó como una "actuación de urgencia" (Salvà, Proyecto 1996) para evitar más destrucciones. 

El riesgo de destrucción del yacimiento, sin embargo, no fue la única razón que llevó al inicio de las intervenciones en el yacimiento de Closos. La democracia, estableció un nuevo marco administrativo y legal que supuso un cambio importante en la concepción y relación de la administración con el patrimonio arqueológico. De este modo, las competencias en patrimonio arqueológico pasaron al Gobierno de las Illes Balears que realizó un importante cambio de las acciones que se habían hecho hasta ese momento. La primera acción fue la paralización total de las licencias de excavación, y de las subvenciones destinadas a excavaciones, debido al inicio del denominado Programa de preservación de yacimientos arqueológicos de Mallorca (Pons Homar 1992:48) que se prolongó de 1988 hasta 1994. Durante estos seis años la arqueología mallorquina cambió mucho, a causa de todos los cambios legales y administrativos que supusieron que  desapareciera la principal entidad que había protagonizado la arqueología mallorquina desde 1961, el Museo de Mallorca dirigido por el Dr. Guillem Rosselló-Bordoy. 

Así, durante estos seis años Mallorca, en lo que respecta a arqueología, se convirtió en un desierto (en palabras de muchos de los arqueólogos que vivieron aquella época), ya que era casi imposible desarrollar ningún proyecto arqueológico fuera del Programa. Así pues, la decisión de iniciar el Proyecto Closos también estuvo vinculada a la voluntad de comenzar nuevos proyectos de arqueología para avanzar el conocimiento de nuestro pasado más remoto ofrecer la posibilidad a las nuevas generaciones a formarse en este campo.